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MALDITOS VERSOS

MALDITOS BESOS


DAVID CORRALES




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David Corrales Rodas

Periodista/Escritor



Información de contacto:

E-mail: davidcorralesrodas@gmail.com

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Videos: https://www.youtube.com/user/DaveKorr


Apreciado Lector.


Gracias por permitirme entrar por un rato a tus ojos y a tu mente mediante estas letras.


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Gracias… mis letras y yo te mandamos un fuerte abrazo literario.

Infinitas gracias a la Escuela de Ingeniería de Antioquia por el apoyo recibido, por su filosofía de un mundo mejor y más sabio, inmensos agradecimientos a todo su personal de trabajo, a las directivas, a los profes, a los estudiantes que conozco y que aún me falta por conocer, a mis amigos, a mi excelente grupo de trabajo; en especial a Olga Lucía Ocampo Toro y a Carlos Felipe Londoño Álvarez, grandes timoneles de ese noble proyecto de formar hombres libres y educados.


Aquí les va un poco de lo que tengo en mi interior como “ingeniero de versos”.


Gracias.




Índice maniático y temático


Cuando el paracaídas no abre Por: Jorge Santamaría

¿Dueño?

Punto de quiebra

Exhumación

Seguiré esperando

Cerrado x reparación

Canto del olvido

Todavía

Cosas para hacer

¿Nunca?

Zombi

Mi viaje a la playa

Buscando el verso perfecto

Fui

Lleno de vacíos

Poema que nunca nació

Nadaización”

El dolor duele

Harto

Atraccion…es

Hola y chao

Vendo mi poesia

Algo

¿Libre?

Maullar

Recurrentemente tú

Necesito

Ángel

Sola soledad

Sueños

Paradoja

Solo

Al menos

Agotado

Mariana

Anclado a vos

Historia de dos mundos

Terciopelo brisa - el idioma del viento

Enre - dos

Magia

Uno de esos días… uno de estos días

Dioses

Mujer ausente

Tu protervo nombre

Moda

Trascendencia

¿Santa o satán?

Lento

Acabaret con mi vida

Nos volveremos a ver

00

Suversivo # 50


Cuando el paracaídas no abre
Por: Jorge Santamaría

Licenciado en Filosofía y Letras. UPB
Comunicador Social – Periodista.


Las alas se caen, las piernas se pierden. El viento se rompe. El aire hecho carne con el vuelo hacia la nada. La nada no nada... vuela. Sólo quien ha estado en el infierno y vuelve para contarlo sabrá que Malditos Versos – Malditos Besos es el mejor testamento “oscuro” que puede dejar quien ha vivido a plenitud sin dejarse llevar por la inercia del tiempo.


Mátalo Aleja, mátalo Mariana, Mátalo Mónica, Sonia… Melisa… fulana… mátenlo todas de nuevo, con amor. Verán que este muchacho ya es a prueba de balas. En este libro hay un hombre con un corazón que está lleno de incógnitas, de una inmensa soledad mezclada con una extraña búsqueda que lo mata lentamente, con cicatrices que no sanarán y él viéndose tan cansado e inconcluso.


Cuando el amor viene nosotros ya nos hemos ido. La libertad de volar afortunadamente le impide ser una marioneta estropeada y nerviosa. Vino tinto, cigarrillos y  pastillas para dormir. Ayúdalo a regresar a tus brazos. Sexo barato y películas tristes. Ayúdale a llegar a donde pertenece. Las palabras están saliendo muy extrañas, lo acepto. Apenas empiezo a hilvanar ideas para ser digno de este prólogo...


Malditos Versos – Malditos Besos surge de una acumulación de silencios que explotan en forma del más estremecedor canto dactilar, un canto con frecuencia insoportable para ojos y oídos que danzan en la mitad de las mentiras y palabras provistas de un positivismo falso que ofrece el mundo contemporáneo, como para amainar los dolores que nos ofrece.


Este libro es una mirada sincera y real al ensimismamiento del puño de ira de un hombre que nos convierte en lo más cercano a un muro de lamentaciones, un libro hecho no sólo de tripas, corazón y notas, sino de sangre. Bien diría Nietzsche en su Zaratustra: “De todo lo escrito yo amo sólo aquello que alguien escribe con su sangre”. Malditos Versos – Malditos Besos está hecho con esa tinta indeleble con que están escritas las pesadillas. Por eso surgen en cada una de sus líneas los más retorcidos gritos mudos con frecuencia y con ese deseo, innato en muchos, de no estar presente, de no existir, de no hacer más parte de este cuento narrado por los irreverentes dioses de este mundo.


Malditos Versos – Malditos Besos es un grito de independencia. Es soledad y pasiones llevadas al extremo y casi recibidas con beneplácito. Son letras que parecen querer pedir la invisibilidad. Con estas surge la posibilidad de abstraerse en uno mismo para desde ahí combatir esos demonios personales que cada uno tiene, pero que tantos simplemente ignoran o tratan de acallarlos con una vida torpe, con maquillaje y posesiones; con un aguardiente… o simplemente con un nuevo par de tetas.


En este libro leo muchas de las cosas que son mi vida. Maldito espejo... “La Luna de las noches no es la luna que vio el primer Adán. Los largos siglos de la vigilia humana la han colmado de antiguo llanto. Mírala. Es tu espejo” (J. L. Borges). Por eso con frecuencia odio esa necesidad de leerlo y estarme recordando que con frecuencia la nada me abraza con su manto desolador. Dolor estéreo. La nada hecha desde una humanidad fría y calculadora está latente en estas páginas. Una humanidad a la que se le niega la posibilidad de sentir y que es sumergida cada vez más en un autismo insoportable. Casi que estamos sumergidos de verdad en una Matrix que nos muestra una vida adornada y alegrada por cosas falsas e inexistentes: Reallities shows, el reggaeton, las rumbas hechas felicidad con el éxtasis, el snobismo, el matrimonio como institución social y religiosa y no como acto de amor. El planeta es un bote de armas en una mar de miedo


Malditos Versos – Malditos Besos es una obra que surge como esa posibilidad de enfrentarse a uno mismo, a sus miedos, a sus fobias, a sus pequeñas cápsulas de alegría real. Se nos ratifica desde sus voces ese derecho que nos vienen negando los libros de autoayuda y de administración moderna y efectiva... ese derecho a sentirnos mal de vez en cuando. Es menester de cada uno sentirse por momentos en la mitad del barro, de la mierda. Ver las cosas desde la alegría impuesta por los medios es aceptar que nuestra condición de humanos se rompe. El derecho a derramar una lágrima por una mujer se nos ha ido quitando. La necesidad de odiarnos desaparece, todo es reducido a mirarse en el espejo y decir: “Hoy me siento mejor y me quiero más que a nada” o “Si no me quiero a mí mismo, ¿quién me va a querer?”.


Ese narcisismo falso tiene una repercusión casi impalpable en las relaciones con otros: todos son un desfile de máscaras con sonrisas dibujadas y con los gestos típicos de las marionetas guiadas (más bien encadenadas) por hilos invisibles.


Malditos Versos – Malditos Besos es un libro escrito con la piel y para la piel. Cabe decir que tomo a la piel como el refugio de las venas, los ojos, oídos, labios, dientes, lengua, del sexo, yemas de los dedos y de los pies. Toda la extensión hecha hombre converge en esta obra que entra por cada uno de esos poros del cuerpo que aún no ha cerrado la indiferencia. Son este tipo de escritos vitales, de corte universal gracias a su brutal honestidad, las que hacen que el hombre no sea del universo sino con el universo.


Cuando el silencio y el cuerpo humano entran en ese baile erótico del juego, del conocerse el uno al otro y del estar en lo más adentro de sus propias sensaciones, es cuando el hombre convierte su tradicional capa amarilla, negra o blanca de piel en una tersa capa verde pasto llena de vida. Con Malditos Versos – Malditos Besos nos adentramos en las entrañas de esa montaña llamada ser para desde adentro, soplando con toda su fuerza como si se tratara de una erupción volcánica de ritmos y palabras, se escuche por todo el valle que rodea a la montaña sus melodías, rimas y silencios más eternos. “El mundo no es la música sino las pausas en la música” (Samuel Beckett); por eso los versos en este libro son hijos del silencio.


Sus letras y sentires confluyen con cada poema como si fuera una danza macabra que busca confundir a quienes siguen su ritmo.

Al leer este libro no mueren mis sueños. Pero Malditos Versos – Malditos Besos es el que con más franqueza me hace notar las cosas buenas que he dejado pasar por ser el peor de los ciegos. Este libro es un buen narcótico para adormecer el dolor tras las muchas caídas que ofrece la juventud que trastabilla sintiendo el paso cercano y desgarrador de la adultez. Obras intimistas como esta me han llevado a tolerar de una manera extraña evitando la somatización del dolor cada una de esas agujas hirvientes que me han clavado, al igual que a David, en ese círculo vicioso llamado Hola, Mujer, Amor, Adiós.


Malditos Versos – Malditos Besos muestra que la caída del ser humano se transforma en algo inevitable. El traspiés que significa el tener que estar vivo es la esencia maravillosa de muchos de sus poemas... un traspiés en el que no se le teme a la muerte sino a lo que se ha dejado de hacer en vida.

Por eso en sus letras nunca niega la posibilidad de enamorarse... y si acaso lo hace no es en serio. Casi aquí salta una línea de una canción de Los Fabulosos Cádillacs llamada Calaveras y Diablitos: “No quiero morir sin antes haber amado pero tampoco quiero morir de amor”.


En este segundo libro de mi gran amigo y hermano no se le quita importancia al estar vivo, pero se toma como una necesidad el poder escapar, el no tener que quedarse estático en un lugar o momento, el poder jugar a no respirar como una forma de conocer la cercanía de la muerte, el poder amar para luego no encontrar ese abrazo receptivo, el poder dar besos que no saben a nada…besos que se vuelven malditos y el poder esperar que ciertos sueños sean una prolongación de la realidad.


Su poesía es indefinible. Poemas a veces insoportables por su sabor amargo que se hacen vaselina para unos ojos virginales. Una pluma poderosa que sale desde el letargo de un alma que pareciera haber vivido miles de existencias. Unas letras que rompen con la monotonía del quehacer diario. Unos poemas libres que no buscan complacer a nadie, sólo al desahogo de un espíritu viajero de miles de mundos inhabitados… de miles de rostros amordazados … rostros y caras que a su vez provocaron unos Malditos Besos y que inspiraron unos Malditos Versos.




¿Quién soy yo?


¿Uno más?

¿Sin compás?

¿Un poeta?

¿O marioneta?

¿Un sueño?

¿Una sombra?

¿Un ardid quizás?

¿Un reflejo?

¿En este espejo…?

O simplemente…

¿David?



En este, mi segundo libro, sólo quería dejar una pequeña constancia de haber amado… de haber sufrido… de haber volado.


Que me disculpen Poe, Silva, Borges, Neruda y todos los grandes poetas si no hice de la prosa o de la métrica el mejor ejemplo… si estos versos no logran, como los de ellos, trascender así el tiempo.


A diferencia de mi primer hijo literario “UnìVersos” (hijo sin madre); es esta una obra oscura, una oda a las soledades, pasiones; desengaños y traiciones entre corazones e ilusiones.


Sé que en estas letras opacas, grises y plateadas se hallan quizás, camufladas, muchos de los propios recuerdos y experiencias similares de usted… el que ahora lee estas líneas.


Y mi intención no era hacer la de hacer de estas paginas un eterno drama o tal vez eclipsar bondades del amar y el vivir… mi intención solamente era dejar un pequeño legado antes de algún día partir, ofrecer un homenaje escrito a todos esos sentimientos venenosos, diabólicos, pecaminosos y enclaustrados que, si no se miran de frente y se dejan encallados… terminan dominándonos.


Si usted es débil de corazón, no soporta el sufrir, aborrece el sentir; piensa sólo en color rosa, el silencio le destroza, no saca de vez en cuando a pasear a su soledad, reniega y se hace el pendejo ante alguna que otra verdad… le aconsejo parar aquí mismo pues es probable que no disfrute de los versos y fantasmas de las siguientes páginas.


Esta es mi forma de llorar… de maldecir… de purgar el alma en un silencioso gritar… para poder tal vez luego volver a amar.


Gracias a todos los que me conocen de ahora y de antes.


Algo de cada uno de ellos está plasmado en este libro.












A Martha y a Rodrigo
Padres en esta vida
Y amigos en muchas otras.
Algún día os acordareis…
A ambos gracias




























¿Dueño?


¿Uh?

¿Dueño?

¿Por haberme atrevido?

Dueño quien puede poseer el universo

Y a cada estrella

Darle forma

Figura

Brillo.

Sencillo… ¿ves?

Pero… ¿dueño?

¿Cuánto valen el 80% de las acciones de tu cuerpo?

¿Y de tu boca qué?

¿Y qué me dices de tus piernas?

¿Y tu pecho?

¿Y tu...?

Ummm…mejor no sigo.

¿Entiendes lo que digo?

¿Dueño?

¡Que va!

Tal vez te confundiste cuando te dije que…

Luego de ese beso

Sólo quería…

Poseerte.










Punto de quiebra


Miro hacia atrás y cavilo

En lo que ha sido mi vida

hasta ahora.

Marcaste un hito en mi historia

Partiste mi vida en dos

Una sin ti: lejana, aburrida

Impersonal, sin brillo

Y otra llena de locura

Éxtasis, dolor, pasión…

Delirio.


Te intuía hace mucho tiempo

Y llegaste a mí destruyendo mitos

sembrando anhelos y deseos infinitos.


Te amo por lo que eres

Y te amo por lo que haces

Y te amaría aunque no fueras

Y te amaría aunque no hicieras

Pero te amaría mucho más… si volvieras.











Exhumación


Esta mañana

Un poco pálido…


Con mis ojos rojos y en el pecho un dulce rencor

Sintiendo mi aliento aún lleno de aroma a licor…

Encontré aquella caja

Esa…la del dibujo de un fénix

En la que guardo tus canciones